LA TRASTIENDA
ISABEL SAN SEBASTIAN
Náusea
ETA sólo conoce una forma de negociar: «Poner muertos encima de la mesa». Sus argumentos son las balas. Sus razones, el tiro en la nuca. Su nauseabunda manera de convencer consiste en hacer el mayor daño posible, desde la convicción de que así logrará quebrar la resistencia de la democracia española. ¿Cómo iban a pensar otra cosa los terroristas, si cada vez que están contra la cuerdas se declaran dispuestos a «hablar» y hay un irresponsable que pica? Dialogar con la banda es tanto como devolverle la esperanza de conseguir sus objetivos. Entrar en una negociación política con ella equivale a otorgarle el rango de interlocutora y la consiguiente fortaleza. Evaluar la eficacia de la política antiterrorista en función del número de víctimas, como ha hecho Zapatero, eleva hasta el infinito el valor que para los verdugos representa cada una de ellas en su macabro toma y daca. Y ahora nos vienen el Partido Socialista y su candidato con el consabido y desgastado llamamiento a la unidad de las fuerzas democráticas. A la unidad que rompieron cuando traicionaron el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo para empezar sus conversaciones clandestinas con la organización criminal. A la unidad que han despreciado durante toda la legislatura, al lanzarse al vacío de ese mal llamado proceso de paz sin contar con el beneplácito del principal partido de la oposición. A la unidad a la que ni siquiera se atreven a poner apellido, «para la derrota de ETA», como si por sí sola esa palabra fuera a producir el efecto taumatúrgico de hacer desaparecer a los asesinos de Isaías Carrasco y de otro millar de inocentes abatidos por la espalda. Inocentes muchos de cuyos familiares, agrupados en la AVT, han sido insultados, descalificados y perseguidos durante estos cuatro años con auténtica saña, por atreverse a denunciar públicamente la infamia que suponía este repugnante comercio con los etarras.
Si el PP de Rajoy fuera como el PSOE de Zeta, se comportaría del modo en que lo hizo aquél en el 2004: instando a sus bases a llamar al presidente «asesino» y montar manifestaciones ante su sede de Ferraz. Afortunadamente, es otra cosa bien distinta, con distintos principios. Por eso ha respondido al llamamiento del presidente en funciones con un respaldo incondicional al cierre de filas solicitado por éste. Por eso estarán hoy juntos Rajoy y Zapatero en Mondragón, auténtico nido de la serpiente, donde por cierto gobiernan los terroristas merced a esa negociación suicida. El PP quiere acabar con ETA, no con el PSOE. Su enemigo es ETA, no el PSOE. Su lucha es para aislar a ETA, no al PSOE. Otros no pueden decir lo mismo.
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EL CORREO CATALÁN
ARCADI ESPADA
La célula madre
Querido J:
He tenido muy presente estos días al señor Bernat Soria, el ministro de Sanidad del Gobierno español. Tengo abierto un blog (como el que tiene un salón) y hace una semana dejé allí la carta de un colega suyo donde se aludía en forma crítica a las hinchazones que presentaba el currículum que el ministro y hoy candidato por Alicante tiene colgado en su web. Puse la carta porque era interesante y porque afectaba a uno de mis asuntos favoritos: cómo se construyen mentiras con un gramo de verdad. Pero el suceso, aunque llamativo, no iba a revolucionar el infierno y lo habría olvidado de no ser porque, un par de días después, el ministro se quejó con malos modos de las puntualizaciones de su colega e insistió en el rigor de su currículum, lo que me obligó a escribir otra nota asumiendo como propias las afirmaciones de la carta y señalando detalladamente dónde y en qué lugar las hinchazones presentaban un aspecto tumefacto. El ministro ha ido insistiendo, a su vez, en la cantinela del rigor, y es semejante insistencia lo que me tiene absolutamente interesado. Comprendo que estamos en campaña electoral y es explicable que el candidato vea conspiraciones tenebrosas para frustrar su escaño por Alicante, como si los habitantes de esa ciudad portentosa estuvieran esperando que yo les revelara la verdad de su candidato. Comprendo también que el ministro ha sufrido una mísera y continuada agresión por parte del más negro catolicismo, gracias a su empeño científico con las células madre. Pero precisamente por esta última cuestión, que lo hace acreedor al respeto y a la deuda de todo ser pensante, se me hace mucho más rara y estridente su actitud.
Yo querría que, en la medida de lo posible, la explicación de sus maniobras retóricas trascendiera al personaje y a su circunstancia. Es un vano propósito, ya lo sé, pero al menos tú y yo nos podemos sentir exclusivamente fascinados por el mecanismo. Antes de entrar en materia déjame añadirte una leve maldad sobre el personaje, pero representativa, tal vez, de una inocente e irresistible tentación por la mentira y, lo que ya es intolerable, por la mentirijilla. Fíjate. En su primera respuesta a las puntualizaciones, incluida en su página electoral el pasado 3 de marzo, el ministro asegura: «Quiero que sepáis que el currículum que he colgado en esta web no está preparado para la campaña electoral: los datos corresponden a mi currículum profesional, que he usado en mi carrera durante más de 30 años (actualizado, claro)». Leo esta frase y me reafirmo en que se trata de un hombre extraordinario. Atiende a este párrafo. «Desde 1990, y de forma ininterrumpida, soy miembro de la Comparsa de Moros de Onil. Mi trabajo ha sido generosamente reconocido en numerosas ocasiones por la sociedad alicantina (Importante de Información 2004; Premio Flor de la Asociación Dones i Comunicació; Premio Dátil d'Or de Elche, Cremaor y Vicepresidente de Honor de la Hoguera Hernán Cortés de Alicante, Llama Rotaria y Paul Harris Fellow a propuesta de los Rotarios de Elche, Granera d'Or de la Hoguera Benito Pérez Galdós de Alicante). Comparsa, Dátil, Cremaor y Llama». Todo por Alicante. Un currículum profesional.
Vayamos a los mecanismos. Soria escribe en su biografía: «Me convertí en catedrático de Fisiología y en el decano más joven de España, al frente de la Facultad de Medicina». Lo que debió escribir es: «Unos días de enero y de febrero del año 1986 actué en funciones de decano [sólo la inversión del sintagma permite descubrir su sentido real] ante el vacío creado en la Facultad de Medicina por sucesivos nombramientos. Dejé esas funciones el 11 de febrero de 1986 para presentarme a las elecciones del decanato, que perdí». Incluir esa función accidental en el currículum lo pone al mismo nivel de un concejal que presumiera de haber sido alcalde o de un vicepresidente que hiciera lo mismo por haber sustituido al presidente durante un viaje oficial. Pero sigamos con el mecanismo. «En Alemania comencé mi formación investigadora (1979-1980) junto a los profesores Erwin Neher y Bert Sackmann (Premio Nobel de Medicina en 1991)». ¿Name dropping, pensarás? Quia, demasiado sofisticado. Sólo como esas fotos que uno se hace con el Rey. Ni Sackmann ni Neher aparecen en ningún lugar de la vida profesional de Soria. Y, desde luego, el nombre de Soria no aparece en toda la amplia bibliografía de ambos. Pero quiero que escuches, además, la opinión de Enrique Roche. Te lo presento. Es un investigador reconocido, de 48 años, adscrito a la Universidad Miguel Hernández, que nada tiene que ver con mi primer corresponsal. Fue un estrecho colaborador de Soria (hasta que los separó la gestión universitaria y también la ciencia) y ha firmado con él varios trabajos. Le pregunté por esa relación científica y contestó: «Sí, yo también podría decir que una vez le di la mano a Severo Ochoa. Muchas veces oía hablar a Soria de sus relaciones y, al cabo de un tiempo, me enteraba de que no habían pasado del cordial apretón».
El mecanismo se hace algo más violento al llegar a la etapa de Singapur. Escribe el ministro en su currículum: «El inicio de mis investigaciones con células madre provocó una reacción negativa del entonces Gobierno del PP, que llegó a abrirme un expediente. Esto hizo que tuviera que autoexiliarme a Singapur para continuar con mis trabajos de investigación». Exilio es una palabra gruesa y autoexilio ni te cuento. Lo cierto es que Soria viajó a Singapur. Pero no hay rastro del trabajo científico que presuntamente desarrolló allí. Entre otras cosas porque el exilio aún fue más corto que el decanato. Escucha a Roche, cuyo aprecio por el trabajo científico de Soria no le impide decir la verdad: «No hay ni habrá resultados del trabajo en Singapur. Para que lo hubiera, Soria debió tener un laboratorio asignado y nunca lo tuvo. Nunca se dio de baja en la Universidad. A Singapur iría en total un mes y medio durante dos años, en viajes diferentes, coincidiendo con el verano y las vacaciones de su familia».
El mecanismo tiene una última vuelta de tuerca. Escribe el ministro: «He tenido la fortuna de recibir numerosos premios en reconocimiento a mi labor científica, entre ellos la Medalla de Oro y premio de la Real Academia Nacional de Medicina». Desde el punto de vista retórico es el que tiene más interés. Soria fue nombrado académico correspondiente de esa Academia. Es sorprendente que no lo cite, aunque quizá lo habría hecho si el nombramiento hubiese sido el de académico numerario. En realidad, el Premio de la Real Academia que cita tiene como consecuencia más importante el nombramiento como correspondiente; y después dos ornamentos: una medalla de oro y 3.000 euros de recompensa. Ahora imagínate que Soria hubiese escrito en el currículum: «He tenido la fortuna de recibir 3.000 euros en reconocimiento...». Pues bien, la alusión a la medalla no es mucho más lógica. Sólo que, a diferencia del vil metal, puede otorgar al reconocimiento un énfasis, una nobleza, diferente.
El ministro Soria no es un ministro cualquiera. Quiero decirte que fue elegido ministro por sus trabajos científicos. Y que la verdad es la célula madre de la ciencia. Dice Montaigne, y era un escéptico: «Al realizarse nuestro entendimiento únicamente por la palabra, aquel que la falsea, traiciona la relación pública». La historia del currículum es una muestra clara del nivel al que han llegado las aguas en el trato con la palabra y con la verdad.
Sigue con salud.
A.
COMENTARIOS LIBERALES
LUCIA MENDEZ
Sandra CarrascoSandra Carrasco tiene 20 años, vive en Mondragón con su familia y el domingo 9 de marzo seguramente tenía previsto ir a votar con su padre, Isaías. Un padre mucho más joven que los de sus amigas -sólo tenía 42 años- y socialista de toda la vida. Los abuelos de Sandra -el abuelo murió, pero la abuela vive- son una de tantas familias que emigraron desde un pueblo de Zamora, Morales de Toro, al País Vasco para mejorar su vida. Ayer viernes, el padre de Sandra salió de casa bien de mañana para hacer su modesta aportación a la campaña de las generales. Estuvo repartiendo rosas en las calles de Mondragón, un pueblo de mayoría radical proetarra, que permaneció impasible cuando el esqueleto todavía vivo de Ortega Lara salió de su subsuelo después de 532 días de tortura. El padre de Sandra era un hombre comprometido con el PSE, desde un humilde puesto en la lista municipal. La apacible vida -dentro de lo que cabe- de Sandra, de su madre y de sus dos hermanos se acabó ayer a la hora de comer. Cinco disparos de un pistolero de ETA asesinaron a su padre cuando iba a trabajar en el peaje de la autopista y destrozaron su vida. Todo pasó muy rápido, pero Sandra no olvidará mientras viva cómo su madre y ella se abalanzaron sobre su padre moribundo para darle ánimos. «Papá, vamos, saldrás de esta». Tampoco olvidará que su padre le decía que no con la cabeza.
Casi seguro que Sandra había oído algunas cosas de la campaña electoral, puede que hubiera visto los debates de Zapatero y Rajoy con su padre. Es fácil, pues, que Sandra fuera a votar a Zapatero con la papeleta socialista al Congreso por Guipúzcoa.
La banda terrorista ETA decidió que la sangre del padre de Sandra sería la rúbrica de su reaparición en campaña electoral. Si alguien se pregunta por qué ETA no mataba hace tiempo a nadie con un disparo en la nuca ahí tiene la respuesta. Esperaba hacerlo por todo lo alto, cuando más doliera, el último día de la campaña electoral y subiendo un peldaño más en su escalada criminal. Antes mataba a concejales. Ahora también a ex concejales.
La madre de Sandra ha tenido el valor de pedir que la capilla ardiente de su marido se instalara en el Ayuntamiento. Hace veinte e incluso diez años ni siquiera se le hubiera pasado por la cabeza en un pueblo como Mondragón.
Si después de leer la biografía del padre de Sandra y conocer las circunstancias en las que fue tiroteado por un asesino, alguien tiene la tentación de utilizar el atentado para hacer política o con fines electorales es un miserable con todas las letras. Si alguien aprovechara el asesinato para insinuar que lo que quiere ETA es ayudar a Zapatero a ganar las elecciones, querrá decir que esta sociedad está más enferma de lo que parece. Los partidos políticos deberían pensar en Sandra y hacer todo lo posible para que, cuando sea mayor, pueda contar a sus hermanos que su padre logró el milagro de recuperar la unidad perdida contra el terrorismo. Y el 9-M sólo es una fecha electoral más.
ERASMO
e/IsaíasAy, tristes destinos del pueblo desamparado, matarifes a golpe de golpes, de golpes de pecho, de golpes bajos. De golpes de Estado. De aquel 11-M, trenes rigurosamente devastados, preelectoral carnicería entre los fierros humeantes de las estaciones. Ay, pobre pueblo embaucado y el desventurado Isaías y los asquerosos mercaderes de cadáveres. Del 11-M al 9-M: M de muertos. ¿Y ETA? M: maldita de la muerteTRIBUNA LIBRE
SANTIAGO GONZALEZ
La peor jornada de reflexión posible
El de ayer ya era de por sí un día señalado. Estábamos a punto de alcanzar un cierto sosiego con el fin de una campaña larga y dura, cuando ETA volvió por donde acostumbra en los últimos 30 años con el asesinato de Isaías Carrasco Miguel, un ex concejal socialista de Mondragón que trabajaba en la autopista AP-1 Bilbao-Behobia. Arrasate, que tal es el nombre en euskera de este pueblo, tiene poco más de 22.000 habitantes y está situado en la comarca guipuzcoana del Alto Deba. Las elecciones del 27 de mayo de 2007 dieron a ANV siete concejales de los 21 que forman el Consistorio, seguido del PNV y PSE, con cuatro cada uno. No hubo acuerdo democrático y la marca blanca con la que Batasuna burló la Ley de Partidos se convirtió en la fuerza que gobierna hoy en la alcaldía. En las elecciones de 2003, Isaías Carrasco ocupaba el quinto puesto en la candidatura socialista. La ilegalización de Batasuna y de sus estrategias alternativas impidió entonces su presencia en el Ayuntamiento. El PNV obtuvo nueve concejales y el PSE, cinco: el último de ellos fue Carrasco.
El atentado confirma la cauta desconfianza que el ministro del Interior mantenía desde que ETA emitió el 5 de junio de 2007 el comunicado en que anunciaba la ruptura del alto el fuego: «A ellos les basta con tener suerte una sola vez. Nosotros tenemos que tenerla cada día», advirtió Rubalcaba tras una eficaz operación de los Cuerpos de Seguridad del Estado contra el terrorismo etarra.
Las elecciones han ido siempre precedidas de atentados terroristas. En los prolegómenos de las primeras elecciones democráticas fue secuestrado Javier de Ybarra, antiguo alcalde de Bilbao que permaneció en poder de ETA durante toda la campaña electoral. Una semana después de aquel 15 de de junio de 1977 en el que la inmensa mayoría de los españoles votaron por primera vez, el cadáver de Ybarra fue abandonado por sus asesinos en el alto de Barázar.
Dos años después, el 31 de enero de 1979, los españoles afrontábamos las elecciones convocadas por Suárez dos meses después del referéndum constitucional. El ex guardia civil Félix de Diego Martínez se encontraba en el interior del bar Herrería, que su familia regentaba en Irún. Dos terroristas entraron en el bar y sin decir una palabra dispararon contra él. Félix de Diego era el compañero, la pareja de José Pardines Arcay, cuando Txabi Echebarrieta Ortiz se convirtió en el primer etarra que asesinó a un guardia civil y horas después en el primero en morir a tiros. Era el 7 de junio de 1968, fecha inaugural de una sangría que 40 años después no cesa.
El 5 de octubre de 1982, en vísperas de las generales que ganó Felipe González, Juan Carlos Ribeiro, de 33 años, apareció acribillado a tiros en una cuneta de Bakio. A una semana de las legislativas de 1986, fueron asesinados el comandante Sáenz de Ynestrillas, el teniente coronel Vesteiro y el soldado conductor Francisco Casillas. Poco antes de las generales de 1996, el 6 de febrero fue asesinado Fernando Múgica Herzog en San Sebastián. Ocho días después lo fue Francisco Tomás y Valiente en Madrid. El 22 de febrero de 2000, mientras los partidos engrasaban su maquinaria electoral para las elecciones legislativas del 12 de marzo, ETA puso un coche bomba al paso del portavoz socialista en el Parlamento vasco, Fernando Buesa Blanco y su escolta, Jorge Díez Elorza.
Esto es lo que hay. Análoga cuenta sangrienta registran las campañas electorales de las elecciones autonómicas y locales. El senador Enrique Casas fue asesinado en su casa de San Sebastián en vísperas de la jornada de reflexión de las elecciones al Parlamento vasco de febrero de 1984.
Esta jornada, absurdamente consagrada a que los candidatos descansen y los ciudadanos meditemos sobre el sentido de nuestro voto, deberíamos emplearla justamente para reflexionar sobre si los supuestos de los que se partía para definir la política acerca del terrorismo durante los últimos cuatro años eran correctos y si los medios empleados eran los más apropiados en relación con los fines que perseguíamos.
ETA es una pedagoga implacable y cruel, además de tenaz. Debemos sacar lecciones provechosas de su insobornable actitud a lo largo de los últimos 30 años y descartar en adelante el recurrente vicio de incurrir en los mismos errores de ocasiones anteriores.
Deberían reflexionar cuantos han creído en el descabellado infundio que estos días se ha extendido vía sms, dando cuenta de que ETA iba a protagonizar hoy un simulacro de rendición ante Zapatero para regalarle la victoria electoral de mañana. Los autores de esta infamia no sabían nada de nuestros terroristas.
El presidente debería reflexionar también sobre el titular de su última entrevista de campaña en El Correo de ayer: «ETA debe ofrecer hechos irrefutables para que haya nuevos pasos». ¿Qué podríamos considerar hechos irrefutables? La condición ya era inequívoca en la resolución aprobada por el Congreso de los Diputados el 17 de mayo de 2005: «Si se producen las condiciones adecuadas para el final dialogado de la violencia, fundamentadas en una clara voluntad de poner fin a la misma y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción, apoyamos procesos de diálogo...».
No es preciso que el presidente se cubra la cabeza de ceniza y se dé golpes de pecho a la vista del público. Se trata sólo de que se corrijan los errores y se insista en el procedimiento adoptado ayer tras el asesinato al ponerse de acuerdo con el líder de la oposición en suspender los actos del fin de campaña.
Se trata de que inauguren una nueva etapa en la que el partido a quien los españoles confíen la tarea de gobernar mañana y el principal partido de la oposición acuerden la política contra ETA. Así se hizo durante la breve etapa de vigencia plena del pacto antiterrorista cuyo cañamazo argumental sigue siendo la estrategia más eficaz que la democracia española haya desarrollado contra la banda armada.
El Gobierno debería perseverar en la desconfianza y no pasar por alto los hechos. La alcaldesa de Mondragón, Ino Galparsoro, y sus seis concejales sincopados han guardado un ominoso silencio tras el crimen. Este es un motivo para la reflexión del solitario concejal de Aralar que les dio su voto. No es probable que vayan a presentar su dimisión en bloque, molestos por la indignidad de tener relaciones con los asesinos. Tampoco parece que ETA o Batasuna vayan a sufrir una escisión a corto plazo, aunque el atentado no deba confundirnos sobre su inequívoca debilidad logística y organizativa. La sangre es la especie bajo la que se comulga en esa misa negra y los atentados, la esencia de su liturgia.
No hay que confundir los discursos con los hechos. Durante demasiado tiempo hemos recurrido a pintorescas clasificaciones dicotómicas para analizar el interior de la banda terrorista. Con tesón de sexadores de pollos, hemos dividido a los etarras en duros y blandos, halcones y palomas, militares y partidarios de la negociación. Ambas condiciones mudaban con el tiempo. Los halcones de ayer iban transformándose en palomas con el paso de los años. Josu Ternera, halcón frente a Txomin Iturbe, ha terminado siendo paloma ante Txeroki.
Tarea admirable de ornitólogos, pero inane. Los halcones y las palomas han sido partidarios de negociar en igual medida y tanto unos como otros eran partidarios de forzar la negociación mediante lo que eufemísticamente se llamaba «acumulación de fuerzas». Es decir, matando.
Los militantes de los dos grandes partidos nacionales tienen ante sí una primera tarea: aislar a los únicos culpables de este asesinato: la banda terrorista y el brazo político que les ampara, justifica o disculpa. Deben reconocer después la legitimidad de sus adversarios y poner todo su empeño en evitar los espectáculos denigrantes que se dieron en los funerales por las víctimas de ETA durante la ofensiva terrorista que sucedió al fin de la tregua de 1998.
Hay mucho que recomponer, mucha convivencia que se ha roto a lo largo de estos últimos cuatro años y es urgente ponerle remedio a eso. Muy urgente.
Santiago González es periodista, escritor y colaborador habitual de EL MUNDO.
SABATINA SABATICA
MANUEL HIDALGO
La señal
Las encuestas dan al PSOE como vencedor en las elecciones, pero los que, pese a todo, creemos más en Dios que en la Demoscopia, estábamos esperando una señal del cielo para tener un pronóstico claro. Y la señal ha llegado. No fue la manifestación de los cazadores y sus perros, no: el cardenal Rouco ha sido elegido presidente de la Conferencia Episcopal.
El Espíritu Santo ha guiado la mano de los obispos hacia la urna. La victoria de Rouco presupone la victoria de Zapatero. Ante cuatro años de vendaval laicista, la inspirada e inspiradora paloma ha considerado necesario poner al frente de la Jerarquía a un duro, a una roca, a una piedra -como el originario Pedro-, capaz de enfrentar y resistir el inclemente taconeo zapateril. Si el PP fuera a ganar, el Espíritu Santo habría considerado, con elogiable mesura, que bastaba un blando como Blázquez para armonizarse con el suave viento favorable a la Jerarquía que exhalan los ventanales de Génova. Pero, ante tiempos de persecución, se necesita lo contrario de un cordero, un pastor que, cayado en mano, se defienda y, sobre todo, ataque cuando el sanguinario lobo socialista aceche al rebaño.
La elección de Rouco, supersignificativa en sí misma de cara a la victoria socialista, se va a redondear, a modo de profecía autocumplida, con la reacción de los tibios abstencionistas proclives al PSOE. Quienes pensaban quedarse en casa porque Zapatero es un pringado que amaga izquierdismo, pero luego se diluye en el maldito talante, van a barruntar que el endurecimiento obispal es mucho endurecimiento como para pasarse el domingo escuchando a Sabina y sin dar un palo al agua. Compañeros, hay que mojarse, se dicen unos a otros por SMS, porque, si no, Rouco más Rajoy, erre que erre, se van a llevar por delante lo poco que queda del Estado laico.
Estamos a ocho días de comprobar hasta qué punto Zapatero ha borrado la religión de España. Cristos, vírgenes y encapuchados ocuparán las calles en una demostración de que todo vestigio de catolicismo ha sido barrido de la faz de la patria por el Robespierre de las cejas. Seguro que en los manuales de Educación para la Ciudadanía hay un capitulín dedicado a desaconsejar la conveniencia de abrirse las espaldas con cristales y caminar con los pies ensangrentados sobre brasas ardientes. O viceversa. El racionalismo ateo es lo que tiene, que va contra los gustos y la piedad del pueblo, y eso, a la larga, se paga.
Blázquez se ha ido sin dar una orientación precisa sobre el asunto de la inmigración, que cogió vigor popular en el tramo final de la campaña. Pena. Porque sería muy interesante saber, desde el núcleo duro del Evangelio, lo que la apolítica Jerarquía nos aconseja sobre la inmigración. Todo hombre es hijo de Dios, dice el libro sagrado, y, por tanto, detenta la máxima dignidad como persona, aunque no acabe de servirle bien los boquerones a Cañete. Una pastoral obispal sobre los inmigrantes, tan bien atendidos por muchos religiosos, hubiera sido, sin ánimo de influir, un buen cierre de campaña. Pero el terrorismo manda.
VIDAS PARALELAS / ISAIAS CARRASCO / PAOLO BORSELLINO: Asesinados a la puerta de su casa
PEDRO G. CUARTANGO
«No le habéis matado: sus ideas caminan con nuestras piernas».
Placa en la ciudad de Palermo, dedicada a la memoria del juez Paolo Borsellino.
El 19 de julio de 1992, Paolo Borsellino tocó el timbre de la puerta de la casa de su madre en la vía Amelio de Palermo, donde había nacido 52 años antes.
Instantes después, un Fiat Panda con más de 100 kilos de dinamita explotó a unos pocos metros de Borsellino. El juez y sus cinco escoltas murieron en el acto. La madre ni siquiera pudo ver el cadáver de su hijo.
El 7 de marzo de 2008, a la 13.25 horas, Isaías Carrasco, de 42 años, salía del portal de su casa, situada en la calle Navas de Tolosa de Mondragón.
Instantes después, un asesino le disparaba tres tiros en la cabeza y Carrasco caía sobre el asfalto. Su mujer y su hija, que habían oído los disparos, bajaron a la calle y vieron al ex concejal agonizando en el suelo.
Unos días antes de su asesinato, Borsellino había hecho unas declaraciones en las que confesaba que sabía que estaba «condenado a muerte».
Borsellino vivía en un cuartel de Palermo, solo y aislado, protegido por una compañía de carabineros.
Carrasco había sido concejal hasta el año pasado. Sabía también que estaba condenado a muerte en una población gobernada por ANV, en la que ser socialista es un estigma que se paga con la vida.
«Para combatir a la mafia necesitamos un movimiento ciudadano que nos haga sentir a todos el fresco perfume de la libertad, que se opone a la pasividad, al chantaje y a la complicidad del miedo».
ETA y la Mafia tienen una afinidad que va mucho más allá del terror. Es la idea de la familia, del clan, de un vínculo que es más importante que cualquier otra cosa. El asesinato de Carrasco sólo se puede entender en claves estrictamente mafiosas de una organización criminal que practica la omertá contra quienes traicionan esos lazos de sangre. Y esa omertá tiene que escenificarse de la forma más cruel posible.
Dijo ayer Ibarretxe que este crimen «no tiene lectura política». La suya sí que es una lectura política: la despolitización de un asesinato con motivaciones esencialmente políticas.
Lo que asemeja esencialmente a ETA y a la Mafia no es el terror, que es un medio instrumental, sino la fiebre totalitaria de elevar la identidad a categoría de crimen.
A Borsellino no le asustaba la Mafia. Le daba miedo la complicidad del poder judicial, la tibieza de la gente que le rodeaba, la pasividad de los políticos, los buenos consejos de la gente sensata. Carrasco debió sentir lo mismo cuando sus vecinos evitaban cruzar su mirada con la suya. Que su sangre recaiga sobre esos cobardes.
P. Borsellino (1990)
EL MUNDO QUE VIENE / JOSEPH STIGLITZ: «La Guerra de Irak ha debilitado a la economía de EEUU, que puede perder su supremacía mundial» ES UNO DE LOS NOBEL DE ECONOMIA MAS INFLUYENTES DEL MOMENTO, PERO TAMBIEN UNO DE LOS MAS CRITICADOS POR PARTE DE SUS COLEGAS, QUE CREEN DESMEDIDA SU OPOSICION A LOS ORGANISMOS ECONOMICOS MUNDIALES. SU NUEVO LIBRO, SOBRE LA GUERRA IRAQUI, ESTA LEVANTANDO AMPOLLAS
PABLO PARDO
CARGO: Profesor de Economía en la Universidad de Columbia / FORMACION: Doctor en Economía por el Instituto Tecnológico de Massachusetts / EDAD: 65 años / AFICIONES: La fotografía / SUEÑO: Un mundo sin pobres, como quiere el Banco Mundial, es un sueño inalcanzable; prefiero soñar algo más realista: un mundo con muchos menos pobres
Estados Unidos es, probablemente, el único país en el que uno se puede encontrar en la cafetería de una estación de tren a un Premio Nobel charlando con el vicepresidente del banco de inversión más prestigioso del mundo mientras se comen un plato combinado. Nada de escoltas, salas VIP ni, por supuesto, la actitud de por favor, no se dirija usted a mí o ¿es que no sabe con quién está hablando?
Y así estaban el jueves 28 de febrero, en la cafetería de la Union Station de Washington, el Nobel de Economía Joseph Stiglitz, su mujer, Anya -una enamorada de España- y el vicepresidente de Goldman Sachs, Robert Hormats, comiéndose un filete de salmón con patatas chips y lechuga, todo regado, inevitablemente, con Pepsi. Stiglitz acababa de prestar declaración durante horas en un comité conjunto de las dos cámaras del Congreso de EEUU, donde había estado explicando sus análisis sobre el coste de la Guerra de Irak, cuya factura para EEUU llegó esta semana al medio billón de dólares (330.000 millones de euros).
Esa es una cifra que Stiglitz considera ridículamente baja, como refleja su nuevo libro, coescrito con la profesora de Harvard Linda Bilmes y titulado The Three Trillion Dollar War (La Guerra de los Tres Billones de Dólares), que se puso a la venta en EEUU el lunes. En él, Stiglitz estima que la factura total de Irak para EEUU rondará los 2 billones de euros.
El libro promete ser controvertido, como casi todo lo que ha hecho en la última década y media Stiglitz, un economista que ha destacado por sus críticas a Wall Street, la política económica de EEUU, el Banco Mundial y el FMI, y que levanta tantos odios como pasiones entre sus colegas de profesión. Para algunos, Stiglitz -que es miembro del Grupo de Sabios
que ha asesorado al PSOE en su programa electoral- es un hombre honesto que dice lo que otros callan. Para otros, simplemente, alguien que ha subordinado sus conocimientos a su ideología de izquierdas y que ha llegado a escribir de lo que no sabe. De hecho, su Nobel se debió a sus estudios sobre el funcionamiento «de los mercados con información asimétrica». En otras palabras: cómo reacciona la gente cuando compra algo -un coche, una casa o una acción- que no sabe si está en buenas condiciones. Una disciplina que sólo está indirectamente relacionada con cuestiones como el desarrollo, la globalización o la política fiscal.
PREGUNTA.- Supongo que sabrá que en España, como en EEUU, hace un año que la burbuja inmobiliaria ha pinchado.
RESPUESTA.- Conozco un poco España y creo que hay un contraste notable entre la gestión de la economía en su país en los últimos 4 o 5 años y la de EEUU. La política económica española ha sido muy buena. España tiene superávit fiscal, así que está bien preparada desde el punto de vista fiscal para afrontar una desaceleración, mientras que aquí uno de los mayores problemas es que el déficit y la deuda han crecido tanto que, si necesitamos un estimulo, no tenemos forma de llevarlo a cabo.
Los reguladores del sistema bancario español están entre los mejores del mundo. En EEUU, por el contrario, hemos reaccionado después de los acontecimientos, y hemos reforzado la regulación después de que la burbuja explotara. Otro ejemplo: el gasto total de EEUU en transporte es de 59.000 millones de dólares [38.800 millones de euros], mientras que vamos a destinar a la guerra 160.000 millones [105.000 millones de euros]. Eso da una idea de nuestras prioridades. Pero en España se ha invertido en trenes de alta velocidad y tecnologías verdes, se han creado centros de conocimiento, se ha descentralizado la Administración Pública y en algunas regiones están teniendo lugar procesos económicos muy interesantes.
P.- Hablar de trenes de alta velocidad en una estación de tren en EEUU, un país con un transporte público casi inexistente, parece una ironía.
R.- Exacto. Ese es un ejemplo de cómo ustedes han ido por delante de la curva, y cerrando el diferencial con el resto de Europa. De hecho, lo que España muestra es que puede cambiar su sistema económico muy rápidamente. Y en EEUU creemos que no podemos cambiar. Eso es un error, porque debemos hacerlo. Muchos estadounidenses viven hoy peor que cuando Bush ganó las elecciones, hace 7 años.
P.- Eso es particularmente cierto cuando se toma en consideración cuestiones como el coste de los seguros sanitarios en EEUU.
R.- Bueno, si se añade eso, o el insuficiente seguro de desempleo, se comprueba que la economía de mercado no está funcionando bien para la mayoría de la población de EEUU. Y es algo que mucha gente en este país está empezando a advertir.
P.- El economista jefe de Citigroup, Lewis Alexander, ha declarado a EL MUNDO que prevé que la economía de EEUU repunte en la segunda mitad del año, pero que el precio de la vivienda va a seguir bajando en los próximos 10 meses.
R.- La mayor parte de los economistas cree que el precio de la vivienda va a corregirse al menos un 25%. O sea, que no va a pasar en un año, sino en dos o tres. Así que es difícil ver cómo va a remontar de forma significativa la economía bajo esas condiciones. Va a haber más y más desahucios, el precio va a seguir cayendo y los préstamos se van a endurecer. Estamos en un círculo vicioso marcado por una falta dramática de transparencia en el sector financiero, y ahora estamos pagando las consecuencias.
P.- ¿No es un poco escandalosa esa falta de transparencia? Citigroup -el mayor banco del mundo- o HSBC -el mayor banco de Europa- han aparecido de pronto y han dicho a los inversores: «En realidad no se lo habíamos dicho, pero aquí tenemos fuera del balance 30.000 o 40.000 millones de euros en bonos basados en hipotecas que, fíjense qué mala suerte, valen mucho menos de lo que pensábamos».
R.- Es un ejemplo de dos elementos, que han actuado simultáneamente. Por un lado, el arbitraje regulatorio [una práctica en virtud del cual los bancos sacan ventaja con respecto a las normas de los reguladores, aunque sin violarlas]. Por otro, lisa y llanamente, un desmadre, o más bien un sistema de contabilidad al estilo Enron [la mayor eléctrica de EEUU, cuya suspensión de pagos en 2001 destapó un fraude de 3.000 millones de euros], es decir, anotar los ingresos y sacar del balance los riesgos de modo que nadie los ve. Así que creo que está claro que esto va a generar una reforma regulatoria. Todo el mundo está de acuerdo en que la liberalización ha ido demasiado lejos.
P.- Esto parece cuestionar la teoría de Alan Greenspan y otros de que los mercados financieros son excelentes porque reparten el riesgo.
R.- Claro. Reparten el riesgo, pero en el peor sentido del término. La gran contradicción es que esos bancos dicen que saben gestionar riesgos y que esas agencias de rating dicen que saben evaluar riesgos y, en realidad, unos y otros, en lo que eran sobresalientes era en crear riesgos.
P.- Ahora muchos utilizan la falta de transparencia de los fondos soberanos para reclamar medidas proteccionistas sobre los bancos y empresas occidentales.
R.- Hay muchas inconsistencias en esas críticas. Primero, esos bancos y empresas occidentales eran cualquier cosa menos transparentes. Y, además, si no fuera por el rescate que esos fondos han llevado a cabo en Wall Street, la situación sería mucho más seria. Antes decíamos a los países en vías de desarrollo que no se preocuparan de quien fuera dueño de sus empresas y bancos. Lo importante era privatizar. Pero ahora que nuestras empresas las compran gobiernos extranjeros resulta que la propiedad importa. En segundo término, resulta que los fondos soberanos no son transparentes, y eso nos preocupa. Pero no nos preocupa que los hedge funds occidentales no sean transparentes. Lo mejor que debería hacer un fondo soberano no es entrar en el capital de una empresa occidental, sino ir a las Islas Cayman [un paraíso fiscal], comprar un hedge fund [fondo de inversión libre] y, con él, entrar en el capital de lo que quiera en Occidente.
P.- ¿Qué le parece el debate sobre economía en la campaña electoral de EEUU? La economía se ha puesto en la primera línea del debate.
R.- Una de las ideas de mi nuevo libro es que estamos en un momento económico complicado, porque la Guerra de Irak ha debilitado a la economía estadounidense.
P.- Lo cual es casi una herejía aquí en Washington.
R.- Bueno, las cosas están empezando a cambiar. En mi comparecencia en el Congreso incluso el candidato republicano a la presidencia Ron Paul apoyó de forma muy vigorosa la idea de que la Guerra de Irak es mala para la economía.
P.- ¿Por qué es mala?
R.- Por muchas razones. Está el coste presupuestario, el coste de oportunidad [lo que podría haberse hecho con el dinero invertido en la Guerra], los costes indirectos derivados de, por ejemplo, las pensiones de invalidez, y también la transferencia de riqueza a nuestros competidores. El profesor de Yale William Nordhaus, que antes de que empezara la el conflicto vaticinó que éste iba a salir muy caro a EEUU, estaba en lo cierto. Pero nadie le hizo caso, del mismo modo que nadie se preocupó en conocer cómo era la sociedad iraquí.
P.- Usted cree que para que EEUU no pierda su supremacía económica mundial debe empezar a ahorrar. Pero los americanos no ahorran casi por definición. Lo gastan todo y luego piden créditos. Es virtualmente algo cultural.
R.- Después del 11-S, el presidente Bush dijo a los estadounidenses que se fueran de compras a los centros comerciales y bajó los impuestos. En la historia de EEUU, ninguna guerra se ha financiado en un 100% por medio de déficits. Siempre hemos subido los impuestos, siempre hemos recortado otros gastos. Con Irak hemos hecho exactamente lo contrario.
P.- ¿Qué opinión le merece cómo están afrontando los candidatos a la Presidencia de EEUU la Guerra?
R.- Es la cuestión central de la campaña. McCain dice que tendremos que estar en Irak durante 100 años. Obama, que tenemos que irnos pronto. Hacer lo que dice McCain significa renunciar a una serie de cosas. Espero que Obama diga que el problema con Irak no sólo es la guerra, sino que ésa no es la mejor forma de promover la seguridad de EEUU. Porque en EEUU tenemos lo que yo llamo «armas que no funcionan contra enemigos que no existen». La mitad del gasto militar en el mundo corre por cuenta nuestra. Pero no hemos reestructurado nuestras Fuerzas Armadas para la guerra contra el terrorismo. Estamos preparados para una guerra con misiles cuando nadie tiene misiles.
P.- Pero eso se debe a que las empresas de defensa tradicionales tienen mucha influencia, precisamente, en el Congreso, con la gente con la que usted acaba de estar, y que decide una parte del presupuesto del Pentágono de acuerdo a criterios políticos y empresariales, no militares.
R.- Exacto. Pero EEUU puede hacer que su maquinaria industrial militar se dedique a fines civiles. Esas empresas estarán tan contentas haciendo trenes que vayan de Washington a Boston como fabricando portaviones.
P.- Pero, esa reconversión ¿no requiere un enorme esfuerzo? ¿Y qué político puede lanzar una iniciativa sin que Fox News o The Wall Street Journal le coman vivo?
R.- No tendría lugar de la mañana a la noche, pero podría ser rápida. No estamos hablando de eliminar, sino de transformar ese sector, de modo que, por ejemplo, se mueva de la defensa al medio ambiente. Piense en esto: en la Segunda Guerra Mundial, el gasto en Defensa era el 40% del PIB. En dos años, abandonamos esa economía de guerra y la convertimos en una economía de paz. Ahora se trataría de reducir el porcentaje del PIB dedicado a defensa del 6% a, tal vez, el 4%. Claramente, podemos hacerlo. La cuestión es si tenemos la voluntad para ello.
P.- Usted fue economista jefe del Banco Mundial. ¿Quién tiene razón, su colega de Columbia Jeff Sachs que propone un drástico incremento de la ayuda al desarrollo, o Bill Easterly, de la Universidad de Nueva York, que cree que sólo el libre mercado salvará a los países pobres?
R.- Sachs. Easterly tiene razón en que más ayuda al desarrollo no es la panacea, en que hay muchos más problemas. Pero está totalmente equivocado cuando dice que la ayuda al desarrollo se despilfarra.
«Me gusta mucho la fotografía, que también tiene mucho de matemáticas»
Usted es un gran aficionado a la fotografía. ¿Cuál es su fotógrafo favorito?
- Probablemente Stieglitz [Alfred Stieglitz, un fotógrafo estadounidense que murió en 1946, y que luchó toda su vida porque la fotografía tuviera la misma consideración artística que la pintura o la escultura]. La verdad es que hago muchísimas fotos. Y una de las cosas que más me gustan de la fotografía es que en el proceso de tomar una imagen metes las cosas en un marco.
¿Es un poco como un modelo económico, donde se pone todo entre dos ejes?
- Exacto. Y es también como un modelo porque te fijas en unas cosas y dejas de lado otras.
Usted tiene fama de ser un aficionado a la Bolsa, y ha estado en el consejo de varios fondos. ¿Ha utilizado alguna vez sus teorías sobre las preferencias de los consumidores y la falta de información a la hora de elegir qué acciones compra?
- Sí y no. Me explico: dado que creo, hasta cierto punto, en que los mercados son eficientes utilizo fondos indexados. ¡Pero, claro, también he escrito un artículo científico demostrando que los mercados no son eficientes! [Risas]. Así que lo que es cierto es que al final tienes que tomar decisiones y decidir cómo vas a distribuir tu tiempo, que es un bien limitado. Y debes decidir tanto sobre lo que vas a investigar como lo que vas a escribir como los activos que vas a comprar.
Y, al menos, para decidir en qué dedica su tiempo, ¿utiliza sus propias teorías, para hacerlo de la forma más eficiente?
- No, en absoluto. Al final, acabamos sacando tiempo de donde podemos. Pero bueno, todos tenemos que hacerlo. El problema de actuar así es que en muchas ocasiones nuestras decisiones se toman de forma precipitada. Aunque lo peor es tomar las decisiones en función de preconcepciones.
Volviendo a nuestra conversación anterior, el gran problema de la Guerra de Irak es que se basó en preconcepciones. Una de las más especulares era que Irak iba a pagar su propia ocupación, algo verdaderamente extraordinario, pero que era la política oficial del Gobierno de Estados Unidos. Esas concepciones que no están basadas en la realidad siguen costándonos muy caras incluso ahora, cinco años después de la invasión. Un ejemplo: a los soldados estadounidenses no les han entrenado en algo tan simple como hablar árabe. Por increíble que parezca, no saben hacer tareas de inteligencia en un idioma extranjero.
LA CUESTION
- Vietnam acabó con el sistema de Bretton Woods y la equivalencia
entre el dólar y el oro. ¿Va Irak a provocar otra realineación similar
de la economía mundial?
- Ese es un punto muy interesante. Porque lo que ya estamos viendo es una transferencia de riqueza de EEUU a nuestros competidores. Los altos precios del petróleo derivados del riesgo político exacerbado por la Guerra de Irak están provocando una reasignación de la riqueza mundial. Así es como se está reforzando, precisamente, la influencia de los fondos soberanos, de China... Todos los desequilibrios de la economía mundial que han centrado el debate político y económico en los últimos cinco años han sido exacerbados por la intervención iraquí. Así que la economía estadounidense ha creado, gracias a ese conflicto, una riqueza que ha transferido a sus competidores. Y eso ha creado un riesgo de un reequilibrio fundamental de la economía mundial. Obviamente, EEUU aún es la mayor economía mundial, y puede tomar medidas. Una de ellas, algo tan simple como empezar a ahorrar.
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