e-pesimo Auxiliar 1

Auxiliar1, Auxiliar2, Auxiliar3 y Auxiliar4 son Blogs auxiliares de epesimo y de e-pesimo

Actualización de madrugada

Mi foto
Nombre:
Lugar: Cantabria, Spain

miércoles, 2 de mayo de 2012

FIRMAS: Santiago Gozález, FJ Losantos, PG Cuartango, C Rigalt, M Jabois, R Amón, A Romero, V de la Serna, R del Pozo


  • A CONTRAPELO
  • 02/05/2012 SANTIAGO GONZÁLEZ

  • La tenaza moral

    .Para la imagen de la Corona habría sido mucho más ventajoso casar a la segunda Infanta con un futbolista. Urdangarin jugaba al balonmano con el número 7. Si comparan ustedes sus ingresos, no ya con los de Cristiano, que también lleva una camiseta con el 7 en el equipo que va para campeón de Liga, sino con Villa, que tiene ese número en el Barça -aún de baja-, verán que no hay color; es otra pasta, otro prestigio. Los futbolistas son los aristócratas del deporte. Uno puede ser un artista del voley-playa o del balonmano, pero su virtuosismo no cotizará tanto ni gozará de tanto prestigio social como un crack del fútbol.

    «El corazón tiene razones que la razón desconoce», escribió Blas Pascal, y la Infanta Cristina optó por un jugador de balonmano, que además pertenecía a una familia de nacionalistas vascos. La cosa chocó un poco en su día, aunque no entiendo por qué. Después de todo, el nacionalismo siempre había aspirado al pacto con la Corona, aunque lo que hicieron con Urdangarin más bien era un endoso: desde que se empezó a airear el caso Nóos, los nacionalistas empezaron a tratarlo no como a uno de los nuestros, carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre, sino como a un Borbón sobrevenido.
    Era inevitable que Urdangarin respondiera a una lógica de clase. Imputado en un caso de corrupción con muchos sumarios de apoyo, ha optado por la ética y la estética de la pequeña buguesía a la que no ha dejado de pertenecer y ha ido de un pacto personal con la Corona, que el nacionalismo vasco no había podido concretar, al pacto con la Justicia que se está perfilando en las portadas de los diarios.
    A todo el mundo le parece bien que devuelva el dinero. A mí también, faltaría más. Tal como están nuestras cuentas públicas no sería una mala operación que todos los procesos por casos de corrupción se saldaran con la devolución de todo el dinero público malversado a cambio de una condena que rozara los dos años, lo suficiente para eludir la cárcel. Aumentarían los ingresos y disminuiría el gasto que los penados causan a las arcas públicas con su manutención. En este país tan acostumbrado a las amnistías fiscales, tampoco deberíamos hacer aspavientos por una condena moral que refuerza las políticas de austeridad.

    Es lo que tienen los himeneos morganáticos, que someten a la Monarquía a la razón de la clase media. Bueno, no de toda. Camps, que tiene pujos aristócratas, tuvo la opción de admitir su culpa por los trajes, pagar una multa y verse libre del molesto engorro de sentarse en el banquillo. Se negó y fue absuelto, de momento.
    La Casa Real se ve en una tesitura complicada. Para el yerno del Rey, entrar en prisión debería ser sólo un detalle, nada importante frente al hecho de confesar abiertamente el deshonor y el delito y algo mucho más irrelevante frente al chantaje con que su cómplice, Diego Torres, lo contamina, al amenazar a la Fiscalía con hacer públicos otros 200 correos electrónicos, que implicarían a la Infanta Cristina y al propio Rey. Son cosas que pasan por no tener las amistades adecuadas. Lo escribió Raymond Chandler en El sueño eterno.
  • COMENTARIOS LIBERALES
  • 02/05/2012 F. JIMÉNEZ LOSANTOS

  • Zarzuela de pillados

    . CUANDO leí ayer en EL MUNDO la propuesta o globo sonda -o simplemente sonda, o simplemente globo- de Urdangarin y su socio, que ofrecerían al fiscal declararse culpables y devolver el dinero público balear y valenciano a cambio de no entrar en la cárcel, no me sorprendió. En rigor, lo sorprendente es que no lo hayan hecho antes; hace seis años, cuando este periódico empezó a desvelar los delitos del caso Palma Arena, o hace seis meses, cuando Urdangarin fue llamado a Madrid por el Rey y el Príncipe para que confesara públicamente sus culpas y prometiese devolver todo lo trincado con la Corona como señuelo. A ver qué otro señuelo iba a utilizar Urdangarin. Le quitas al suegro y no le dan ni la hora.
    Ni ayer, ni hoy, ni en Palma, ni en América, ni ante el juez ha actuado Urdangarin según la lógica judicial y la prudencia más elemental. Convencido de que la real impunidad alcanza a toda la familia y que conocer regias fechorías es salvoconducto infalible, desdeñó a suegro y cuñado y se emperró en negar la evidencia. Intervino entonces La Zarzuela: el jefe de la Casa del Rey declaró «poco ejemplar» el proceder de Urdangarin, lo apartó de actos públicos, y sobre el futuro de la Infanta Cristina dijo: «Ya veremos». Y lo vimos: en Nochebuena, el Rey dijo algo falso pero bonito: todos los españoles somos iguales ante la Ley. Sin embargo, de pronto y entre ovaciones de la casta política, el discurso cambió: la regia presión se puso en marcha, el juez se fue arrugando y Urdanga creyó que, por echao p´alante, se salía con la suya y el marrón se lo comía su socio.

    Pero, ay, el regio protector se descordó al matar al papá de Dumbo en Botsuana. Y bastante tiene con la cadera y la prótesis, Corinna y la Reina, como para dedicarse a Iñaki. Han cobrado todo su valor los correos de Urdanga a Torres que éste entregó al juez y que revelan gestiones del Rey y la Infanta para allanar el trinque. Y si Torres tiene 300 como esos tres, que los tendrá, el comprometido es el Rey. Urdanga es el Bambi que en Hatari! o Mogambo sirve de cebo a los leones. Dice en El País que se declararía culpable y devolvería tres millones y medio de euros… de los 30 que trincó. O sea, que hace una oferta a la baja sin tener la del fiscal y le obliga a subirla. Listo, listo. Urdangarzak parece anunciar que la zarzuela de pescado y de pillados ya casi está. Rico, rico.
    >Vea de martes a sábado el videoblog de Carlos Cuesta La escopeta nacional. Sólo en EL MUNDO en Orbyt.

  • TIEMPO RECOBRADO
  • 02/05/2012 PEDRO G. CUARTANGO

  • El honor perdido de Iñaki

    .RECUERDO la imagen compungida de Iñaki Urdangarin el día que compareció ante el juez en Palma. Aseguró ante las cámaras que iba a «defender su honor» y a «decir la verdad». Su honor ya no valdrá nada ni tampoco su palabra si acepta esa sentencia de conformidad que su defensa ha propuesto a la Fiscalía porque, según establece el artículo 787 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, el acusado debe declararse culpable de los hechos imputados.

    Señala ese artículo que «el acusado podrá pedir al juez que proceda a dictar sentencia de conformidad con el escrito de acusación que contenga la pena de mayor gravedad». Pero también deja a la Fiscalía y a las acusaciones personadas en el proceso la posibilidad de presentar nuevas peticiones de condena con la salvedad de que «no podrán referirse a hecho distinto».

    Dado que Iñaki Urdangarin está imputado por malversación y otros tres delitos, su única alternativa para ser condenado a una pena de dos años o menos -que le permitiría eludir la cárcel- es que la Fiscalía y las acusaciones particulares y popular aceptaran reducir esos cargos por lo que ahora podría ser sentenciado a más de 10 años de prisión por un tribunal. Ese apaño parece imposible, máxime cuando se ha lesionado el interés público.

    Una sentencia de conformidad en un asunto como éste sería un grave desprestigio para la Justicia salvo que Urdangarin y su socio aceptaran ser condenados a la pena máxima y devolver todo el dinero del que presuntamente se han apropiado, lo cual es bastante difícil ya que tendrían, además, que ir a la cárcel.

    Pero la gran pregunta es por qué ahora las defensas de ambos se muestran interesadas en una sentencia de conformidad. Como carezco de información, sólo puedo hacer presunciones. Y se me ocurren dos de sentido común. La primera es que uno y otro se ven perdidos. Las pruebas que obran en el sumario son tan sólidas y contundentes que la mejor opción es una política de contención de daños que pasa por ablandar las acusaciones. Y la segunda es que Urdangarin quiere establecer un cortafuegos para que el juez no acabe imputando a su esposa, a la que incriminan unos correos electrónicos aportados por Torres a la causa.

    Si ello es así, ¿por qué se ha filtrado la noticia antes de concluir el acuerdo? No tengo tampoco una respuesta. Puede que el filtrador quiera provocar el escándalo en la opinión pública para evitar que se materialice el pacto entre defensa y Fiscalía. O puede ser lo contrario: que se quiera explorar la reacción de la opinión pública.
    Más allá de todo ello, la iniciativa de la defensa es un gravísimo error porque supone mostrar ante la opinión pública que Urdangarin es culpable y que ya no opta por salvar su honor, sino por huir de la quema. Veremos lo que se lleva por delante .
  • ZOOM
  • 02/05/2012 CARMEN RIGALT

  • Del puente a la alameda

    .USTEDES perdonen, pero hoy no tengo ganas de pensar mucho. Me pillan desentrenada porque llevo desde el viernes colgada de un guindo. Normal: estoy de puente. Cuando llega un puente, el personal sólo hace una pregunta, que siempre es la misma: ¿Sales? No hace falta añadir más. Un puente sin salida no es puente ni es nada. Yo jamás salgo, pero las circunstancias me llevan del puente a la alameda, así que permanezco ida todo el tiempo, con la tontuna a cuestas y el gesto in albis. Las vacaciones estivales son para quien las trabaja, pero los puentes son para todo el mundo, pues hasta el más sabio se las ve negras para sacar adelante un proyecto en esos días de limbo festivo. Yo agradezco que el teléfono de casa no suene, pero me cabrea no encontrar a nadie operativo cuando quiero trabajar y no puedo.

    No soy la única que está furiosa. Esta mañana también le he visto el plumero a ese chico de nombre estrafalario (Jabois) que aparca cerca de los obituarios. Hombre de pluma nerviosa y contundente, Jabois cuenta que el domingo salió a cubrir una manifestación contra los recortes y un sindicalista le dijo: «No ha venido mucha gente por el puente». La franqueza, que no falte. El puente es una seña de identidad de los españoles, del mismo modo que el trabajo continuado lo es de los japoneses. El punto medio tiene una ubicación difícil, pues la demagogia atenaza por los dos lados: tan obsceno es hacer categoría de las fiestas patronales como hablar de la crisis anteponiendo ese axioma según el cual si uno no encuentra trabajo es porque no quiere.

    Dicho sea con cierto ánimo de ofender: los puentes son estúpidos. Tan estúpidos como los lunes de resaca y esos camelos que nacen arropados por la sociología de la fiesta. El otro día, en la radio, oí a un ciudadano quejándose de la poca marcha que ha tenido este año la Feria de Sevilla. Puesto a buscar soluciones, él proponía excitar la fiesta con más fiesta. No me extraña que los alemanes nos miren perplejos. Para ellos somos el país del dislate. Queremos presumir de europeos manteniendo las fiestas políticas (hoy se celebra el Dos de Mayo, fiesta en Madrid) y las religiosas. Es apabullante la cantidad de vírgenes y santos que dan titularidad a nuestras fiestas. Aquí, todos los pueblos tienen un santo, por lo menos. La Iglesia, que es de natural ocioso, debería ponerse las pilas. Ella tiene mucho que ver en nuestra crisis. Debería pagar peaje por cada fecha roja que pone en el calendario .

  • APUNTES EN SUCIO
  • 02/05/2012 MANUEL JABOIS

  • Privilegio de culpa

    .IÑAKI Urdangarin sacó partido a su condición de miembro de la Familia Real para embolsarse millones de euros y se apresta ahora a sacarle partido a su culpabilidad para evitar ir a la cárcel. Ello demuestra que lo difícil del estatus de privilegio no es tenerlo, sino conservarlo en cualquier circunstancia de un modo absolutamente torero. Se llega así a la impresión de que Urdangarin siempre encontrará un resquicio con el que favorecerse de su posición sea ésta la de duque, la de culpable o la de pastor de ovejas en las montañas de Zumárraga, como si un antepasado suyo fuese el primer condenado a muerte que conquistó el derecho a pedir lo que quisiese en la última cena. Esta virtud suya no debería ser menospreciada y más en los tiempos que corren, pues no son pocos los conferenciantes de la crisis -acaso lo peor de la crisis no sea el paro, sino quienes explican cómo frenarlo- que piden optimizar recursos. ¿Y quién optimiza más recursos que uno que abusa de su condición de imputado? «¿A la cárcel? Usted no sabe con quién está hablando: yo soy culpable». Para ser hijo de un nacionalista vasco y una belga, y tener plaza en Barcelona, Urdangarin empieza a perfilarse como el español más auténtico de la Familia Real. Por donde va expande el privilegio valiéndose de su posición, que ya puede ser la de acorralado, y si esta jugada maestra suya tiene algo de malo es que nos quedaremos sin saber lo lejos que llegaría dentro de un penal, donde sería muy capaz, sin ánimo de lucro, de convertir a Malamadre en el recadero con tutú que le llevase chicles y revistas a su módulo palaciego.

  • 02/05/2012 RUBÉN AMÓN

  • El patrimonio del corazón catódico

    .La primera reacción de Sarkozy al desenlace de la primera vuelta fue proponer a François Hollande un examen de tres debates televisivos. Era la manera de recuperar ante las cámaras la credibilidad que había perdido detrás de ellas, aunque el socialista, consciente de los riesgos innecesarios, se atuvo a la tradición republicana de convenir un debate único. Se celebra esta noche como el último recurso de que dispone Sarkozy para reponerse a la adversidad de los sondeos. El presidente es una bestia telegénica, un telepredicador, pero Hollande no puede considerarse un mero sparring. De hecho, se desenvuelve con soltura en la polémica y tiene a mano el arma dialéctica de una refinada ironía. Nada que ver con el rendimiento de su ex esposa en el careo que mantuvo con Sarkozy hace cinco años. Ségolène Royal fue devorada por el aspirante al Elíseo, de forma que la paliza por K.O. se añadió al historial sangriento de los grandes duelos catódicos de la V República.

    Tanto pesan en la memoria contemporánea que han llegado a convertirse en obras de teatro y a sacralizarse. Es el caso de los desafíos que protagonizaron Giscard y Mitterrand, extrapolados a la tarima del teatro parisino de La Madelaine hace un lustro quizá para demostrar la importancia de la dramaturgia y para insistir en que unos comicios pueden ganarse o perderse con una sentencia o un desliz.

    2 de mayo de 2007. La fecha coincide con la de hoy. También repite uno de los condescendientes, aunque Hollande habrá aprendido de su ex cónyuge el peligro de la sobreactuación. Precisamente porque Ségolène Royal acusó a Sarkozy de haberse colocado en «el summum de la inmoralidad política» sin haber aportado las pruebas convenientes. Estaba nerviosa la baronesa socialista. Más aún cuando Nicolas Sarkozy prefería dirigirse a la cámara en lugar de a ella cuando le correspondía replicarla. Hubo 23 millones de espectadores delante de la televisión.

    2 de mayo de 1995. Chirac contra Jospin. Fue un debate de menos hondura y de menos contenido dramático. Al contrario, el futuro presidente de Francia encontró el arma de la carcajada para ridiculizar los ataques verbales del adversario. «Me habla usted de fuerza de progreso. ¿Son los comunistas una fuerza de progreso?», se preguntaba Chirac en alto aludiendo a la alianza del PS con el PCF. Lionel Jospin no estaba cómodo en el plató. Pero encontró una frase lúcida cuando el rival cuestionó su papel como jefe de Gobierno (1997-2002). «Prefiero cinco años de Jospin que siete años de Chirac». No era una mala reacción. El problema es que las risotadas del destinatario la convirtieron en polvo catódico.

    28 de abril de 1988. Mitterrand defiende la corona ante Chirac. Y Chirac empieza el combate emulando las artes de La Esfinge en el 81. «No me llame primer ministro. Esta tarde usted y yo no somos el presidente de la República ni el primer ministro. Así que me permitirá que yo le llame señor Mitterrand». Respuesta: «Tiene usted toda la razón... señor primer ministro». Fue la antesala de los golpes bajos. El jefe del Estado le reprochó a su premier haber dejado marchar a un súbdito iraní implicado en los atentados de París de 1986. Chirac reaccionó de inmediato con una amenaza verbal: «Dígamelo otra vez mirándome a los ojos». Y François Mitterrand no se arredró: «Mirándole a los ojos yo se lo digo».

    5 de mayo de 1981. El presidente y favorito era Valéry Giscard d'Estaing. Al menos hasta que Mitterrand comenzó a jugar con las palabras: «Usted es el hombre del pasado... y el hombre del pasivo». La sentencia hizo mucho daño al hígado del jefe del Estado, aunque intentó reponerse con una lección académica sobre el marco alemán. Fue un error. François Mitterrand, seguro de sus facultades, le miró a la cara y le dijo: «No me gustan estos métodos. No soy su alumno. Aquí usted no es el presidente de la República, sino mi contendiente».

    10 de mayo de 1974. Había congregados ante la pantalla 25 millones de telespectadores. Una cifra increíble, puesto que el censo de votantes era de 29. La razón y el morbo estribaban en el cara a cara entre François Mitterrand y Valéry Giscard d'Estaing. La Esfinge era el favorito en los sondeos y arrasó en la primera vuelta, pero incurrió en un exceso de autocomplacencia: «El reparto del crecimiento es cuestión de corazón y no sólo de inteligencia», sentenció Mitterrand con aires de superioridad. Respuesta: «Usted no tiene el patrimonio del corazón», dijo el conservador Giscard d'Estaing en el momento decisivo del duelo.
    FRANCAMENTE
  • EL MUNDO EN CLAVE
  • 02/05/2012 ANA ROMERO

  • General Motors sigue viva

    . Hace ya un par de meses que Alan Solomont, el casi saliente embajador de EEUU en Madrid, respondió así a la pregunta de por qué Barack Obama va a ganar las elecciones: «Osama bin Laden está muerto y la General Motors sigue viva». Chapeau! Ni en mil años pude imaginar entonces hasta qué punto aprovecharía políticamente el presidente aquella operación. El pasado viernes, su equipo de campaña emitió un vídeo en el que ex presidente Bill Clinton se pregunta si Mitt Romney, el (por fin) rival republicano, hubiese ordenado la muerte de Osama.

    Verde y en botella, dirán ustedes. Pues no. Lo de hoy es aún mejor. Brian Williams, reportero de la NBC, ha conseguido una entrevista con el presidente en la mismísima Situation Room, esa habitación ultrasecreta de la Casa Blanca desde la que Obama siguió con cara de enorme preocupación la operación de Abbottabad. La entrevista, surprise surprise, se emite hoy para marcar el aniversario.

    En la imagen de la Situation Room -un cuarto bastante claustrofóbico que JFK creó en 1961 en el ya de por sí agobiante sótano del Ala Oeste- también se ve a Hillary Clinton tapándose la boca. Luego explicó que era del miedo que sentía porque el helicóptero de los Navy Seals se aproximaba al complejo y no sabían lo que se iban a encontrar dentro. Hasta aquí los fuegos artificiales, el uso de la muerte del genio de los media que fue Osama (hasta se teñía las canas para sus vídeos). Richard N. Haas, ese hombre que tanto hizo desde el Departamento de Estado por José María Aznar en su lucha contra ETA, está ahora al frente del Council of Foreign Relations. Desde esta privilegiada atalaya se pregunta cuáles son las respuestas a los interrogantes que se derivan de la desaparición de Bin Laden. Y las respuestas son confusas.

    Ya antes de morir, Bin Laden perdía seguidores. La última encuesta de Pew antes del 1 de mayo de 2011 mostró que sólo en los territorios palestinos seguía teniendo predicamento (34% de apoyo). Desaparecido el logo, la marca yihadista sigue su descentralización (veáse Mohamed Merah en Toulouse). Luego está Pakistán, ese Estado creado para los musulmanes británicos de la India. Sigue con su incierto destino, que pasa por un Estado fallido, una dictadura militar o una islámica. En Afganistán, el ganador en EEUU se va a encontrar con incómodas decisiones: cuánto dinero dar a las débiles fuerzas de seguridad locales o cuánto transigir con los talibán.

    Por último, la Primavera Árabe. Tras la muerte de Bin Laden, Obama comparó a Mohamed Bouazizi, el vendedor de frutas que se inmoló en Túnez, con Rosa Parks, la heroína negra que catapultó el movimiento de liberación en 1955 al negarse a darle su asiento a un blanco en un autobús de Alabama. Bellas palabras. La realidad es otra. EEUU tiene que mantener un endiablado equilibrio entre los autócratas que operan en Oriente Próximo y los Rosa Parks del pueblo árabe.

    Nada de esto aparece hoy en la entrevista promocional de la Situation Room. Aún así, el próximo 6 de noviembre, Bin Laden seguirá muerto y la General Motors, viva.

    ana.romero@elmundo.es

  • HOJEANDO/ZAPEANDO
  • 02/05/2012 VÍCTOR DE LA SERNA
  • Día mundial de la libertad condicional

    . Mañana, 3 de mayo, en conmemoración de la Declaración de Windhoek suscrita en 1991 por los periodistas africanos, se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Se celebra -es un decir- mientras se entierra a otra valiente e indefensa periodista mexicana asesinada por los hampones sobre los que informaba, y mientras en todo el mundo se preparan las exequias del periodismo, cuya defunción se presupone una vez hayan desaparecido los medios informativos, engullidos por la crisis económica y publicitaria que ha venido a completar la crisis del modelo, que internet ha precipitado.
    Que estamos hechos unos zorros, vaya.
    La insostenibilidad de la situación económica de muchos medios viene a añadirse así a los dictadores birmanos, los espadones venezolanos y los asesinos mexicanos en la lista de las amenazas a la libertad de prensa, que, como solía recordar Michel de Saint-Pierre, veterano director de la Federación Internacional de Editores de Periódicos, «es la libertad de los ciudadanos», una libertad que ejercen privilegiadamente unos pocos profesionales de la información pero que beneficia a toda la sociedad democrática, permitiéndole conocer las verdades de los Rubalcaba o los Urdangarín de turno y formarse así sus opiniones antes de ejercer ese derecho fundamental: el voto.
    No es un problema de EL MUNDO o de ABC o de El País: es una crisis de mutación universal, y basta ver con cuánto sufrimiento la encara el periódico por excelencia, The New York Times, reduciendo traumáticamente personal, instando a veteranos como el gran columnista deportivo George Vecsey a jubilarse y luego regresar como colaboradores con una retribución drásticamente recortada. De hecho, la rebaja de sueldos se ha convertido en leitmotiv ahora que, en plena autoanestesia y en medio de una crisis económica galopante, las sociedades occidentales parecen negarse a pagar por la información y los anunciantes pierden la fe en los medios impresos.
    No hay una respuesta unívoca a este tránsito imparable: ni se puede soslayar la urgencia de los parches económicos, muy dolorosos pero sin los que se morirá el enfermo, ni los financieros con sus tijeras detentan la respuesta de futuro, ni se puede minimizar el deterioro del producto periodístico nacido del propio abaratamiento y achabacanamiento de los contenidos nacidos del ansia de asegurarse audiencias millonarias en internet, ni basta con proclamar que con «más periodismo» se encuentra la salida. Las culpas están repartidas, y a veces no hay ni culpa. Eso sí: llama la atención lo poco que las empresas periodísticas cuentan, para pergeñar soluciones, con la opinión de sus propios profesionales más versados en el nuevo entorno.

  • EL RUIDO DE LA CALLE
  • 02/05/2012 RAÚL DEL POZO

  • Puente de Juan Bravo

    . Están tiritando los grandes diarios del universo. Las empresas han iniciado una reconversión industrial para transformarse en fundiciones digitales que llevarán las noticias al quiosco aéreo, como hizo esta casa adelantándose con Orbyt. De momento, vivimos malos tiempos para los pobrecitos habladores; esta vez no porque el Gobierno ejerza mordaza a la prensa; no tenemos otras sumisiones que las voluntarias y éste es un hecho insólito en España, y no sólo en España. Dicen que la adulación, la dependencia y la sujeción al poder de los que escribían llegó en la época de Octavio Augusto, que inventó los poetas oficiales y los historiadores de confianza, como Virgilio y Tito Livio.

    El poder siempre necesita de la coba o del jabón. Igual que hubo pintores de cámara, hubo trovadores o dramaturgos de corte para enjabonar a los reyes, sobre todo en España, donde siempre se ha escrito al abrigo de alguien. Una prueba de lo que digo es la dedicatoria que Cervantes escribe al duque de Béjar: «Al abrigo del clarísimo nombre de vuestra excelencia, a quien con el acatamiento que debo a tanta grandeza suplico protección».

    Los que llevamos tiempo en el oficio hemos conocido en los últimos 30 años los mejores días de la libertad española después del bozal del franquismo, pero incluso entonces, los escritores eran más listos que los censores y si les tachaban culo, ponían pandero. La libertad de opinión e información ha circulado con independencia entre el poder y la calle, incluso entre la calle y el trono, como se ha comprobado en el caso Urdangarin o en la cacería de los elefantes. En las pancartas se ha pedido más condones para los Borbones o un lugar para ellos en la cola del INEM. La prensa española en los últimos años ha denunciado la corrupción y la financiación ilegal de los partidos y el crimen de Estado.

    No hay censura agobiante, pero vivimos un choque violento con las nuevas tecnologías y la peor crisis económica que haya conocido el periodismo español. No es que internet haya incendiado el almacén del papel, ni que se deje de leer periódicos para leer con el ratón en la mano, ni que la gente empiece a ver el diario como un disco de vinilo. Lo importante no son los soportes, sino el talento creador que habrá de llevar a la fusión de los dos modelos.

    Las asociaciones de la prensa nos llaman a las concentraciones en la mayoría de las ciudades españolas con motivo del Día de la Libertad de Prensa a bajo el lema: «Sin periodistas no hay periodismo, sin periodismo no hay democracia». Llaman para defender un periodismo digno, adaptado a los nuevos tiempos. La convocatoria de Madrid es todo un acierto; nos han citado debajo del puente de Juan Bravo. Debajo de un puente, como un dibujo de Mingote, así vamos a terminar.

    Etiquetas:

    Links to this post:

    Crear un enlace

    Home

    Estadisticas y contadores web gratis
    Estadisticas Gratis

    Visitor Map
    Create your own visitor map!